Yo soy Mocho…

Mocho

… Y ya no soy un gato callejero.

Yo soy Mocho, y he pasado a mejor vida… Atrás quedaron el frío y peligros de la calle; ya nunca más sufriré…

¿Eh?… ¿A qué viene esa cara, humano?… ¿Esos pucheros?… ¡No, hombre, no, que no he estirado la pata!… Estoy vivito y coleando, lo de pasar a mejor vida es completamente literal, ¡que ahora vivo mejor!… Y vale, estaba dramatizando un poco…

Bueno, lo mejor será que os cuente mi historia: desde que nací he vivido en una colonia, superando muchos peligros, aguantando el frío y el calor, y a veces ha sido muy duro… Pero también he vivido en libertad, alimentado y cuidado: he sido un gato feral, un espíritu libre y feliz, porque a mi colonia vienen personas que se preocupan por nosotros, nos ponen comida, mantienen el sitio limpio y se aseguran de que estamos bien de salud.

Hace algún tiempo, me capturaron para esterilizarme. Eso está muy bien, porque previene enfermedades, nos peleamos menos y se controla la natalidad de las colonias… Yo no lo sabía, pero lo escuché todo mientras me recuperaba de la intervención y me gustó mucho que los humanos tuvieran todas esas ideas. La esterilización fue rápida, no me dolió nada y volví a mi colonia a continuar con mis andanzas… Eso sí, se me quedaron algunas cosas dando vueltas en la cabeza.

He pasado a mejor vida, atrás quedaron el frío y los peligros de la calle… Pero no llores por mí… ¡¡He decidido ser un gato casero!!

Tengo que reconocer que la experiencia me marcó bastante. Yo siempre he sentido curiosidad por los humanos, soy de esos ferales que no desconfían ni tienen miedo, supongo que he heredado mucho instinto doméstico… Los gatos somos así, ni domesticados del todo, ni salvajes completamente; complejos, fascinantes y muy muy listos, modestia aparte… El caso es que siempre me he acercado a la gente, pero mi paso por el albergue me hizo reflexionar. Los gatos con los que me crucé me comentaron cosas, lo bien que se vive en compañía de los humanos… ¡Algunos son como esclavos y tratan a los gatos como auténticos dioses!, eso me decían…

Buscando un hogar…

No me lo creí demasiado, hay algunos gatos muy fantasiosos, pero un día me sentí un poco malito y la cuidadora de mi colonia, que lo notó enseguida, me llevó a La Camada y, como soy un poco sinvergüenza, decidí que me gustaban las personas que me habían recogido… No tuve que decirles ni mi nombre, lo adivinaron a la primera: Mocho! Y me trataron muy bien.

Soy un gatito casero y muy mimoso… Ven a conocerme!

WhatsApp al 682.52.90.55

He estado un tiempo en casa de acogida para recuperarme de mi resfriado, no era nada grave. Y, en ese tiempo, me he dado cuenta de que los humanos, cuando nos quieren y nos cuidan, son muy buenos compañeros. Y me he sentido tratado como un auténtico dios egipcio, no os voy a engañar… Por eso busco un hogar para vivir, tengo seis añitos y ya no quiero estar en la calle… Sé que soy un poco sinvergüenza, pero me he convencido de que la vida con humanos merece la pena. Yo también prometo dar mucho cariño a cambio de ese hogar feliz que tanto deseo.

¿Quieres venir a conocerme? Yo soy Mocho y puedes preguntar por mí escribiendo un WhatsApp al 682.52.90.55

Mocho en #Adopción

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