Soy PICHÓN y, tras siete años en la Camada, sueño con ese hogar que tienen ya muchos de mis compañeros de los que te voy a hablar ahora, y que por mi situación actual necesito con urgencia para recuperarme.

Llegué a La Camada en septiembre de 2010, un poco antes de cumplir los tres años y, aunque siempre me han cuidado muy bien, ahora sufro de faucitis y mi boquita me duele mucho. Me han operado y necesito una casa donde me den los cuidados necesarios para recuperarme. ¿Quieres acogerme o adoptarme tú?

Mira cómo soy…

Mi color es blanco y atigrado, siendo más bien de tamaño grande. Sé que no destaco por mi belleza, como la gatita Grecia, o por mi tranquilidad, como la chiquitita Jazmín; tampoco por mi cara simpática, como mi compi Gasol, o por mis travesuras, como los mellizos felinos Ciro y Cisne… No, yo tengo un poquito de todo eso; resumiendo: soy como mi nombre, un “Pichoncito”.

Cuando llegué a La Camada, me instalaron en el Serranillo y enseguida encontré a mi amiga de alma, Calbas. Paseábamos juntos con nuestras colas levantadas y al mismo ritmo, dormíamos juntos, comíamos y bebíamos a la vez, jugábamos… En fin, éramos inseparables.

Un día se juntaron las gateras y yo empecé a encontrarme a disgusto con mis nuevos compañeros, así que decidieron trasladarme a las otras instalaciones y aquí he encontrado mi sitio, ¡aunque me falta mi compañera Calbas!

Como te he adelantado, afortunadamente algunos de mis amigos y amigas han sido adoptados. Antes cuando estaba cansado y quería echar una siestecita, buscaba a Jazmín o a la tranquilita Mosca; ahora, como no están y no me encuentro muy bien, me acurruco junto al radiador, que me alivia mi dolor.

Me gustaba jugar un ratito con Cisne y Cheddar, pero ahora no me apetece jugar, simplemente quiero acurrucarme con cualquier padrino o madrina o con las voluntarias que cuidan de mí, porque recibir mimos y caricias hacen que me sienta mejor y olvide un poquito que no me encuentro muy bien.

Como buen “Pichoncito”, soy cariñoso; adoro que me acaricien, me dejo coger en brazos y soy muy mimoso. Me gusta subirme encima de las visitas que entran en la gatera y me encantaría ronronear encima de ti.

Soy muy tranquilo y paciente…

Si no te conozco, esperaré pacientemente a que tú des el primer paso, pero una vez que lo hagas… cada vez que vengas a la gatera, te seguiré tranquilo y seré paciente, pero querré recibir tus mimos; si es necesario, espero mi turno de mimos tras mis compañeros.

No te olvides de mí porque no te maúlle, no me dejes aquí porque no sea el gatito más lindo de La Camada, no me ignores porque no sea tan juguetón como Cisne o tan calmado como Jazmín. Simplemente quiéreme por lo que soy… ”tu Pichoncito”.

¡Te espero el finde! Ven a conocerme. Recuerda: soy Pichón y ¡TE NECESITO CON URGENCIA!

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies