Soy Kissa, una preciosa gatita blanca y atigrada que necesita un hogar con urgencia.

Sé que todos y todas queremos nuestro hogar, pero en mi caso no consigo adaptarme a estar rodeada de tantos felinos.

Mi tamaño es pequeño, peso unos tres kilitos y soy tranquilita, me dejo bañar, cepillar y, aunque no me gusta, también me dejo curar si es necesario. Si me gustas, ronroneo simplemente si estás a mi lado, no hace falta que me acaricies, pero si lo haces estaré encantad. Asimismo, si hay algo que me desagrada, no dudes que te lo haré saber, soy una gatita en toda regla con carácter.

Mi vida cambió de repente…

Yo vivía feliz con mi familia, pero un día me encontré en la calle. No recuerdo qué pasó exactamente, si me perdí o me abandonaron, caminé y encontré una casita con la puerta abierta y, como la canción de Mecano, “En tu fiesta.., me colé”. Al principio me gustó, porque me acogieron muy bien, pero luego empezaron a aparecer más gatos y me enfadé mucho. No estoy acostumbrada a relacionarme con otros felinos y me dan miedo.

De esta forma, en junio llegué a la protectora. Pasé la cuarentena y, aunque había gatos a mi alrededor, yo tenía mi propio espacio y, a pesar de echar de menos mi hogar, salí adelante. El problema llegó cuando entré en la gatera, no podía moverme de lo asustaba que estaba, había gatitos y gatitas rodeándome continuamente y no estaba ni un minuto tranquila, así que decidí que no podía vivir así.

No quería vivir…

Me quedé metida en un transportin y no salía para nada. Mis cuidadores y cuidadoras me dejaban la comidita y el agua delante, pero como no deseaba moverme, al final me puse enferma: no iba ni a la arena a hacer mis necesidades, dejé de asearme e incluso ya ni intentaba comer ni beber.

Tuvieron que subirme al veterinario, me pusieron suero, ya que estaba muy débil, y La Camada enseguida me buscó una casa de acogida para que pudiera recuperarme.

Y aquí estoy, en acogida, he estado en dos casas por las vacaciones. Había que curarme y darme medicamentos, no podían dejarme sola, afortunadamente ya estoy recuperada. Voy comiendo más, juego un poquito, me aseo, exploro por la casa e incluso me he subido a la cama; pero, aunque aquí estoy bien, necesito mi espacio y mi hogar definitivo.

Dame ese hogar que tanto necesito…

En mi casa de acogida viven 4 gatitas más y, como yo no soy de las que se da media vuelta si hay conflictos y me marcho, de vez en cuando mi familia de acogida tiene que venir y poner paz entre nosotras.

Si no tienes ningún felino en tu hogar o tienes ya uno que sea tranquilo y me acepte, creo que podré adaptarme con facilidad. Anímate y dame ese hogar que tanto necesito. Recuerda, estoy en acogida, pregunta por mí, KISSA, en la protectora. ¡Te estoy esperando!

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Categorías: En adopciónGatos

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