Mi nombre es Bilbo, un precioso perro de raza mastín blanco con manchas marrones.

Nací el 25 de marzo de 2014 y llegué a la protectora apenas un año después, gracias a mi madrina que me recogió, rescatándome de un futuro incierto.

Cómo llegué a La Camada…

No recuerdo como era mi vida antes, he preferido olvidar y solo acordarme de mi rescate. Me encontraron en la puerta del Hospital de Guadalajara, estaba perdido, asustado, tembloroso y hambriento.

Se acercaron a mí y yo quería huir, pero entre mi debilidad y mi miedo, enseguida dejé que se aproximaran y me dejé acariciar tímidamente. Estaba a un lado de la carretera y mi madrina decidió acogerme, no podía dejarme allí. Así que, en cuento pudo, regresó y me llevó a su casa.

La noche era fría y mi único equipaje era un collar, hecho de un trozo de manguera con pinchos y un cencerro amarrado al cuello. Te puedes imaginar la clase de vida que estaba dejando atrás.

Su familia me puso una manta, me dejaron cerca de la calefacción y me alimentaron con unas patatas con jamón, que me resultaron exquisitas. Era su cena y la compartieron conmigo, pero lo más bonito fue… que estuvieron toda la noche pendiente de mí, a ver si me encontraba bien.

No me pude mover en todo el tiempo, entre mi desconcierto y poca fuerza… ¡imagínate en qué estado me encontraba que mi madrina pensaba que podría ser un galgo!

Y a la mañana siguiente, con las lágrimas en los ojos de mi madrina y con la ayuda de cuatro personas para subirme al coche, ya que yo estaba totalmente paralizado por el miedo, llegué a mi nuevo hogar, La Camada.

¡Desde entonces mi madrina no se ha separado de mí!

Mi adaptación…

Los primeros días, estaba muy débil y todavía tenia miedo, así que me pasaba el día tumbado prácticamente sin moverme; solamente consiguió que me levantara un niño con una salchicha, pero en cuanto me la comí, volví a tumbarme, tenía que recuperar fuerzas y peso, aparte de que necesitaba tomar confianza con todo lo nuevo que me rodeaba.

Desde el primer día comencé a recibir las visitas de mi madrina los fines de semana y por fin, unos meses después, en septiembre, pudimos salir a pasear juntos.

Confieso que los primeros paseos fueron difíciles, yo salía como un potro desbocado, no sabía caminar con correa y tiraba sin parar. Ahora nuestras salidas son mucho más tranquilas, aunque como mastín que soy, ya sabes, tengo bastante fuerza.

¿Quieres conocerme un poquito más?

Soy un encanto, tanto con los adultos como con los niños, me dejo acariciar aunque no los conozca y, aunque adoro las pechugas de pollo, si me las llevan me muestro respetuoso y espero a que me las den. Nunca me abalanzo, ni las quito de las manos, ni alzo mis patas.

Con el resto de peludos en general me llevo bien, pero si con alguno no tengo feeling, echo las orejas hacia atrás y de esta forma hago saber que ese can no me agrada.

A los gatos los suelo ignorar, me acostumbré a convivir con ellos cuando estaba en un patio que daba a una de las gateras del refugio, y no me llaman lo más mínimo la atención.

No soy un perrito goloso, ya te he comentado que me encantan las pechugas de pollo y las prefiero a las chuches.

Quizás lo que más te sorprenda de mí, es que nunca ladro. Alguna vez mi compañero Lucho ladra y yo hago el amago, pero finalmente me mantengo callado. Ya ves… ¡soy nada ladrador y menos mordedor!

A veces me llevan de excursión en coche, pero todavía me cuesta montar, me quedo bloqueado y me tienen que subir, pero después me porto fenomenal, no me muevo ni me mareo. Así que, si quieres que te acompañe de viaje, con tu ayuda venceré ese pequeño bloqueo y estaré encantado de ir contigo.

Lo mejor de mis paseos…

Me encanta ir al río, adoro echarme en la orilla y beber agua estando tumbado. En verano me llevan con una correa muy larga y puedo meterme al agua y correr dentro. Pero lo más divertido es cuando mi madrina y su familia se meten conmigo. ¿Quieres bañarte tú conmigo en el río?

Adóptame…

Como verás, he mejorado mucho desde mi llegada a la protectora, así que si quieres un perrito con un corazón más grande que su tamaño, soy yo, me llamo Bilbo y espero un nuevo hogar. ¡Ven a conocerme el fin de semana!

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Categorías: En adopciónPerros

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